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Pese a que el alza de precios para muchos ya es un tema trillado, para las amas de casa es fundamental. María Grijalva, de 56 años de edad vive con sus dos hijas y pese a que no son muchas bocas las que comen de su mesa, el dinero ya no alcanza. Antes, acudía al mercado cada semana con 30 dólares y adquiría los productos básicos (verduras, hortalizas, frutas y carne). Pero, hoy con la misma cantidad compra la mitad.
Un efecto económico, que según los economistas, no debería pasar, pues con la dolarización, el alza de precios y la especulación se eliminaron.
Sin embargo, desde inicios de este año los precios tendieron al alza y no se detienen. La crisis más complicada, según los comerciantes, fue en Semana Santa, porque los costos se dispararon y desde entonces no bajaron, a diferencia de los huevos que de 12 centavos bajaron a ocho.
Pero, en esa semana el comercio no se detuvo. Según Victoria Pérez, comerciante del sector La Ampliación del mercado Amazonas, en Ibarra, la temporada de la fanesca hizo que el comercio no se detenga, pero ahora la situación se complicó y las ventas se redujeron al 50 por ciento.
Por ejemplo, un bulto de zanahoria que antes costaba entre cinco y siete dólares, hoy cuesta 16. Doña Victoria no tiene más opción que comprar la mitad. Lo mismo sucede en el fréjol, el choclo y la cebolla, que son productos de su especialidad.
Doña Victoria, al igual que el resto de comerciantes minoristas, culpan a los mayoristas de esta alza, pues no cuentan con otros proveedores.
Incluso, existen productos que se venden hasta más caros que en el mismo minorista. Por ejemplo, una cabeza de plátano en el Amazonas cuesta siete dólares y en el Mayorista ocho.
Otro de los problemas es la competencia desleal, porque se detectó que los comerciantes de otros sitios, por ejemplo de Otavalo, rondan las instalaciones del mercado con sus productos, burlan el control policial y quitan el comercio a los vendedores del interior del mercado.
Especulación
Sin embargo, las autoridades insisten en que los precios son fijados por los mismos comerciantes, pues aunque adquieran el producto sin intermediarios, lo expenden a los precios de la mayoría, más no al valor real.
René Vallejos, intendente de Policía, dijo que los controles son constantes, pero ya se comprobó que se trata de especulación y no de escasez, peor aún de alzas. Es por eso, que Vallejos insiste en publicitar las ferias solidarias, pues si la gente prefiere ese mercado posiblemente obligará al resto de comerciantes a bajar los precios.
Pero, mientras esto sucede las familias se ven afectadas y la canasta básica no llega completa a los hogares.
ANALISIS
Sebastián Maldonado, economista y especialista en riesgos bancarios Mala práctica económica
El costo de vida definitivamente es mayor y los precios altos se registran en todas las áreas. La construcción también se ve afectada, pero esto responde a presiones internacionales donde el Estado poco puede hacer.
En el tema de alimentos, el Estado tiene injerencia y responde a dos razones. La primera una intervención negativa del gobierno en el mercado, pues incorpora subsidios que a largo plazo distorsionan el mercado, pues las subvenciones no perduran y cuando eso suceda, los precios no bajarán, sino que se mantendrán altos.
La otra razón es una mala práctica o costumbre económica del país o lo que también se llama especulación. El alza de un producto representa también un costo más alto en el resto, aunque no tengan relación. |