Artistas y murales.

A las calles llenas de asfalto, cemento, cables, edificios, le llegó el color de la mano de artistas ibarreños y de algunos países del continente.

Durante una semana, los muros de la Escuela 28 de Septiembre, Escuela Ibarra, condominios de la avenida Atahualpa y Teodoro Gómez, U.E. Sánchez y Cifuentes, fueron el lienzo de los artistas.

Artistas y murales

Bajo el sol y sobre los andamios en lo alto de los edificios emprendieron sus trazos que brotaban de la mente creativa y del corazón sensible que cargan como artistas. Quizá venciendo el vértigo, durante el día, hasta caer la noche, llenaron de color las paredes.

Según Javier Perugachi, uno de los organizadores del festival, este evento artístico representa toda una experiencia por ser la primera vez en ejecutarse, en esa magnitud, en la ciudad de Ibarra.

“Lo que se queda es una experiencia de hacer un festival de arte público de gran magnitud. Los artistas se han tomado el espacio con toda su técnica, trayectoria, su disposición de venir…”, señaló.

En la avenida Atahualpa y Teodoro Gómez se pintaron siete murales, de la mano de Daniel Cortez (‘Decertor’), Paúl Trujillo (‘Wallas’), Gabriela Ayala y Jaz Buitrón.

Otros artistas como Juan Revelo, Andrés Cuatín, Omar Eskola, Oscar Naranjo y Reginal O’Neal, plasmaron su arte en otras locaciones.

Para Gabriela Ayala, artista ibarreña, “la experiencia ha sido fuera de lo normal, ha sido un reto. Una experiencia gratificante, de compartir con los amigos, de hacer todos una minga”.

Para hacer su mural se enfocó en la mujer como parte de la reivindicación social. Con un estilo figurativo, propio, en su trabajo la mujer se presenta como protagonista. Entre los elementos está un corazón en la mano, que simboliza el aferrarse al amor propio, la sororidad. También están las plantas, “las plantas como vínculo de la madre naturaleza al ser femenino”, añadió.

Su pintura refleja los sentires, ideales, pensamientos del ser femenino, su figura en la sociedad, además de elementos que simbolizan su lucha y reivindicación.

En la misma locación, el ‘Decertor’, reconocido muralista peruano, se enfocó en el tema de los desaparecidos, una problemática social de la que Ibarra no está exenta.

Él plasma en su mural la necesidad de búsqueda. A partir de un personaje anónimo, busca dar esa intención. Un trozo de fotografía, un nudo en la garganta, el tiempo… son elementos que destacan y simbolizan aquello.

Al hablar del arte público, y de la pintura como tal, dijo: “para mí la pintura es necesaria para canalizar energía, sentimientos, pensamientos. Cumple una función informativa, educativa, y tenerla en un espacio público es una de las cosas más efectivas que puede cumplir en la sociedad”.

Otro de los murales es el de Paúl, alias ‘Wallas’, en el cual plasma elementos de la cultura imbabureña como el Aya Huma y el maíz, dentro de lo que es el Inti Raymi, cuyos bailes tienen lugar tradicionalmente en la avenida Atahualpa.

De igual forma elementos de Ibarra y de la cultura fueron plasmados en los murales. Como por ejemplo, Omar Eskola representó en su mural, ubicado en la Escuela 28 de Septiembre, a la fundación de Ibarra. Reginal O’Neal dejó en el muro de la U.E. Ibarra elementos de la cultura afrodescendiente.

Como resultado de la toma de los espacios de los artistas, la ciudadanía podrá apreciar el trabajo en cada una de las locaciones.

Se pretende que Tráfico se convierta en un festival anual, que reúna a grandes artistas de la localidad y del mundo. (CFDA)

CIFRA
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murales de gran formato se pintaron en el centro urbano de la ciudad.