Don Fausto Yépez representa a la ciudad y su historia con su elección en la Botica Ibarra y su labor durante sus años de vida.

Hablar de don Fausto Yépez es hablar de un caballero que representa a Ibarra. Alguien que dedicó su vida a la sociedad aportando desde varios espacios, la política, la educación, la salud, la cultura y que lo sigue haciendo.

Es también el personaje que no puede faltar en cualquier evento, pues su presencia representa toda una vida de labor por la ciudad. Cuando no está en uno de aquellos eventos, está en la Botica Ibarra, acompañado de ‘Panchita’, su mascota que protege la entrada y a su dueño.

Al preguntarle quién fue y quién es Fausto Yépez, empieza a relatar la historia de sus inicios en la farmacéutica, cuando las boticas no son como hoy, pues eran un laboratorio donde ahí mismo se preparaban las medicinas.

A don Faustito, como la mayoría de sus allegados le dice, siempre le motivó ayudar al resto, servir a su ciudad. Tras seguir un curso de química farmacéutica, fundó la Botica Ibarra que ahora se ubica en las calles Flores y Maldonado, en el año de 1962, la cual abría todos los días de 07:00 a 02:00.

También recorría la ciudad en su bicicleta a motor, de las escasas en ese entonces, para visitar los domicilios donde requerían el servicio de inyecciones. En su memoria existen tantos recuerdos así como los objetos que colecciona, pues además de ser un farmacéutico, fue jefe político, gobernador, concejal, un coleccionista de corazón y un benefactor verdadero.

Don Fausto el coleccionista

El espacio está inundado de toda clase de objetos que trasladan a las historias que guardan tras ellos. Llaveros, estampas, postales, fotografías, casetes, registros oficiales y algunas botellas antiguas de remedios, inyecciones y muchos más objetos, están en perfecto orden y con su numeración, pues su colección es su historia.

Entre lo más preciado están las fotografías de las reinas de Ibarra, que datan desde el año 1967. Tiene además una colección de sellos postales de las más grandes, pues tiene la primera estampilla que apareció en 1865. La colección es reconocida por la Asociación Filatélica Olímpica y Deportiva del Ecuador.

Al lugar acuden estudiantes, turistas, profesionales, investigadores, coleccionistas y más ciudadanos en busca de datos, historias, y referencias que permanecen en el lugar como un tesoro de la ciudad.

El lugar además consta en una guía turística alemana como un referente turístico de Ibarra e Imbabura.

El hombre que ama a su ciudad

Su sonrisa es amplia y sus ojos reflejan la bondad y honestidad de un hombre, quizá el más importante de la ciudad, por ser quien ha dejado un legado que trasciende en el tiempo.

‘El señor de los remedios’, ‘don Faustito’, ‘el Quijote de Ibarra’, son algunos nombres con los que se le conoce a Fausto Raúl Yépez Almeida.

Amante de la buena música, considera que la educación y la cultura son elementos centrales en un ciudadano. Recuerda a la Ibarra de antes como una ciudad  de pocas familias que se conocían entre sí, en cuyas esquinas se reunían para la tertulia, el diálogo y en la que los paseos por el parque central era una actividad que no faltaba. Una ciudad con un aire de paz en la cual los peligros estaban extintos, y todos se identificaban por la amabilidad.

Entre sus aportes está el reconocimiento Fausto Yépez, que entrega anualmente, hace más de 30 años a los mejores egresados de colegios como Oviedo, Fátima, Sánchez y Cifuentes, 17 de Julio, como un incentivo a la juventud a ser mejores y tener a la educación como un  elemento que les permitirá aportar a la sociedad.

El ‘Caballero de Ibarra’ recuerda con nostalgia la historia de su ciudad, quizás se lamenta el no haber entregado más de sí a los suyos, pues se ha caracterizado por ser alguien que se despoja de lo material para servir al resto. Sin embargo, en la memoria de los ibarreños y en las generaciones actuales está plasmado su nombre como un ser humano digno de admirar y seguir. (CFDA)

Otros datos

Fausto Yépez nació el 03 de noviembre de 1928. Tiene tres hijos: Fausto Ramiro, Galo Raúl y María Teresita. Es viudo de Teresa de Jesús Collantes. Fue jefe político, gobernador y concejal de Ibarra.